24 Jun 2020

El futuro tecnológico del mundo habla chino

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“China se va a convertir en la gran superpotencia mundial, no sólo en industria, y no en la de bajo coste, sino en industria, tecnología y ciencias…y quizá, si la trayectoria se mantiene, para el año 2030 veremos a China ejecutando la mitad de la I+D mundial” decía Xavier Ferràs en una ponencia que hizo en el 32 Encuentro de la Industria Digital organizado por AMETIC allá por 2018. Y razón no le falta a Sr. Ferràs. El tiempo, más pronto que tarde, nos va a mostrar el potencial del GIGANTE asiático. 

Desde hace tiempo, los parámetros básicos de propiedad industrial que obtenemos en ITAINNOVA de los estudios de vigilancia tecnológica multisectoriales que realizamos desembocan en la misma conclusión: China ha dejado de ser única y exclusivamente la fábrica del mundo, para convertirse en uno de los polos científico-tecnológicos a nivel mundial. Y Los datos no dejan lugar a dudas, el eje Shenzhen-Hong Kong se ha convertido en uno de los clústeres de conocimiento más prolíficos del planeta atendiendo al número de solicitudes de patentes, encontrándose ya al nivel de los clústeres de conocimiento de Seúl, San José – San Francisco y a la caza de Tokyo-Yokohama.  

Y estos resultados no son fruto de la casualidad, son el resultante de un profundo ejercicio de reflexión estratégica realizado desde el Gobierno chino hace ya unos cuantos años y donde se posiciona a la tecnología como palanca principal para llevar a cabo el crecimiento económico del país. En definitiva, es el medio que garantiza la prosperidad económica de la nación. 

El Plan Made in China 2025

En el año 2015, China presenta su Plan Made in China 2025, cuyo objetivo es la transformación del país en una potencia tecnológica, impulsando una reestructuración y desarrollo de su sector industrial que le permita alcanzar cotas de calidad y eficiencia de producción hasta el momento impensables. Este despliegue estratégico Va más allá del horizonte temporal marcado por el Plan 2025. Los objetivos son claros, y el despliegue se producirá en tres fases: hasta 2025, el gigante asiático busca reducir las diferencias con las principales potencias tecnológicas mundiales. Durante los diez años siguientes, y hasta 2035, buscará fortalecer su posición. Y a partir de 2045 ser líderes absolutos de la innovación mundial. 

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China dio el pistoletazo de salida en busca del liderazgo tecnológico mundial y los datos empiezan a demostrar que se ha tomado en serio dicho objetivo. Los indicadores así lo demuestran. El país asiático actualmente está destinando, aproximadamente, el 2% de su PIB a I+D y empieza a recortar distancias con las primeras potencias tecnológicas. Su inversión actual en I+D, en cuanto a volumen de recursos económicos destinados, está muy próxima a la que está realizando Estados Unidos, y por supuesto, muy por encima de otros países punteros en tecnología como Japón, Corea del Sur o Alemania.

Recursos económicos invertidos en I+D por país 

Centrándonos en el plan estratégico, que actualmente tiene en marcha el país asiático, China ha definido diez sectores como sectores tecnológicos clave para esta primera fase de despliegue estratégico. 

Sectores clave de la estrategia Made in China 2025 

Haciendo un pequeño ejercicio de Inteligencia Competitiva apalancándonos en la propiedad industrial se puede concluir que el plan trazado por China empieza a dar resultados interesantes en todas y cada una de las líneas. Conocer, dentro de cada uno de estos sectores, qué temáticas en concreto está desarrollando el Gobierno chino puede ser un ejercicio de Vigilancia Tecnológica muy interesante. Es más que probable que los escenarios tecnológicos futuros, típicos de los ejercicios de prospectiva, se vean fuertemente condicionados a la capacidad china de desarrollo.

Patentes 2014-2019

Atendiendo a los resultados provenientes del análisis de patentes a nivel macro en cada uno de estos diez sectores estratégicos (periodo 2014-2019), que ha realizado la Unidad de Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva de ITAINNOVA, los resultados obtenidos vienen a demostrar que China se ha puesto “manos a la obra” y está desarrollando tecnología propia que pronto permeará a su tejido empresarial, si es que no lo ha hecho ya. 

La tasa media de crecimiento de solicitudes de patente durante el periodo analizado ha sido inexistente para países como Estados Unidos, Corea del Sur, Japón y Alemania, e incluso, en algunos casos, desciende. Es decir, estos cuatro países están solicitando año tras año “el mismo número de patentes” lo que puede entenderse como su capacidad límite de desarrollo de tecnología. Por su parte, China tiene otro comportamiento en todos y cada uno de los sectores citados, donde la tasa media de crecimiento entre 2014-2019 es alcista. Sirvan como ejemplos los siguientes sectores:  

Sector automoción. Nuevos sistemas de almacenamiento de energía.

Mientras China ha solicitado de media durante el último lustro un 25% de patentes más que el año anterior, podemos decir que Estados Unidos, Corea, Japón y Alemania mantienen constante el número de solicitudes. 

Tecnologías de la información. Comunicaciones.

Mientras China ha crecido de media al 17% (solicitudes de patente año N/año (N-1)) en esos cinco años, el resto de competidores directos no llegan a mantener los niveles del año anterior.

Este patrón se repite en los diez sectores estratégicos y los guarismos en la gran mayoría de ellos son semejantes a los expuestos. Es cierto, que este análisis es un análisis macro y que habría que entrar a valorar la calidad de cada solicitud de patente pero, en cualquier caso, hay que tener en cuenta que estamos hablando de que China está solicitando entre 15 y 30 veces más en número de patentes que cualquiera de los países más punteros, por lo que el efecto de la calidad de la protección puede quedar relativamente diluido. 

Si China da continuidad a su plan estratégico 2015-2045, y el resto de sus “adversarios tecnológicos” no reaccionan, es más que probable que en las próximas décadas el futuro tecnológico del mundo hable chino. 



AUTOR

Jorge Riobó,
Desarrollo de Negocio